segunda llamada
Es difícil para mi, que casi araño los 30, tratar de hacer la retrospectiva de un espíritu que se ha caracterizado por ser del tipo indomable, perteneciente al grupo de los que no suelen seguir los patrones establecidos sin por lo menos un ápice de rebeldía. No puedo entender hoy por hoy mis deseos de sobresalir de la peor forma establecida para un capitalista de hueso colorado como me catalogo, siendo ésta la expresión de un ideal absurdo; el ejercicio de la voluntad ante lo que el deber ser marca como la panacea. Mi cordura esta al borde del abismo, y la sensación de explotar ante los estorbos de la memoria hace que mis sentidos puedan llegar a equivocarse.
La necesidad intrínseca de obtener respuestas a preguntas que no existen para nadie mas hacen fundir los estereotipos que cabalmente he tratado de adoptar como propios. Creo que la respuesta es obvia: dime de que presumes y te diré ve y persíguelo. Y eso hice; dándole la estocada final al deseo de crear algo que tenga mi propio sello, como mis mafufos escritos que dan esperanzas a una parte de mi que sigue peleando a muerte contra mi nuevo estilo de vida. Me doy asco y a la vez me perdono; ya que, este verdugo que ha hecho sangrar en lo profundo de mi ser, también ha sido benévolo en las cuestiones que me torturaban hace algunos ayeres. La cuestión es simple: ataqué de tajo el peor de mis miedos crucificando por completo las necesidades endógenas de una personalidad tan enigmática que ni yo mismo puedo jactarme de conocerla. Repito, me doy asco pero me perdono.
Las ideas se atascan en una mente que sigue dividida por el deber ser y el ser. Pero el yo cautivo se encuentra abandonado a la buena voluntad del super yo; esquivando las esquirlas letales que pueden poner fin a los sueños, mismos que siguen teñidos de color sangre peleando como lo haría un espartaco de corazón, como gata patas pa'rriba. Y eso, amigos, es lo que me hace reflexionar. Por eso hoy, sin preámbulos, me atrevo a desafiar a quien resulte responsable. Por eso hoy, y solo hoy, me doy la licencia de mentar madres por lo que no he podido (y quizá nunca pueda) alcanzar a fin de que los sortilegios que me agobian descubran el pasadizo secreto en este dédalo de injusticias poéticas.
Tarde o temprano, me perderé en una noche.
Jr Cerritos




Comentarios sobre segunda llamada
Creo que el salir adelante y luchar por tener una vida mejor, no tiene nada que ver con darse asco, los ideales que tuvimos se van fundiendo con una realidad latente: mejorar, tranquilidad, sobresalir, elementos intrìnseco al ser humanos, al menos que seas diògenes...me gusta tu blog, suerte.